Infarto Cerebral en Monterrey

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Clínica neurológica para infarto cerebral

El tratamiento rehabilitador tras el accidente cerebro vascular tiene como tendencias actuales apoyarse en el fenómeno de plasticidad neuronal. Estudios neurofisiológicos muestran que la neuroplasticidad inducida por la experiencia desarrolla las terminaciones dendríticas que comunican con otras neuronas fortaleciendo las conexiones sinápticas, lo que aumenta la excitabilidad y el reclutamiento de neuronas en ambos hemisferios

Los estudios de neuroimagen funcional muestran la evolución de la actividad cerebral en ambos hemisferios en pacientes que mejoran sus habilidades funcionales a través de la rehabilitación.

¿Qué secuelas neurológicas puede dejar un ACV?

Cuando una persona experimenta un Accidente Cerebrovascular (ACV), las secuelas neurológicas pueden variar significativamente según la gravedad y la ubicación del evento cerebrovascular. Es crucial comprender que cada caso es único, y las secuelas dependerán de factores como la rapidez con la que se haya buscado tratamiento y la extensión del daño cerebral.

En términos generales, algunas de las secuelas más comunes incluyen déficits motores, alteraciones en el habla y la comunicación, así como cambios en las funciones cognitivas. Las personas que han experimentado un ACV pueden enfrentar dificultades para mover ciertas partes del cuerpo o pueden experimentar debilidad en un lado del cuerpo, lo que puede afectar la independencia y la calidad de vida.

En cuanto al habla y la comunicación, las secuelas pueden manifestarse como afasia, una dificultad para entender o expresar palabras de manera efectiva. Esto puede tener un impacto emocional y social significativo en la vida diaria de la persona. Además, los cambios en las funciones cognitivas pueden incluir problemas de memoria, dificultades de atención y alteraciones en la toma de decisiones.

Es esencial destacar que la rehabilitación neurológica desempeña un papel fundamental en el proceso de recuperación. Los tratamientos personalizados, que pueden incluir terapia física, ocupacional y del habla, son clave para minimizar las secuelas y mejorar la funcionalidad.

Además, la atención psicológica y emocional también es crucial, ya que las personas que han experimentado un ACV pueden enfrentar desafíos en su bienestar mental. La paciencia y el apoyo de profesionales de la salud, familiares y amigos son fundamentales en el camino hacia la recuperación.

En resumen, las secuelas neurológicas de un ACV son variadas y pueden afectar diversos aspectos de la vida diaria. Sin embargo, con el tratamiento adecuado y el apoyo necesario, muchas personas logran superar estas dificultades y recuperar una buena calidad de vida.

¿Cuáles son los servicios que se ofrecen en una clínica neurológica de rehabilitación neuronal?

Algunas de las terapias que se ofrecen en una clínica de neurorehabilitación son:

  • Terapia de neurorehabilitación física
  • Terapia de lenguaje
  • Terapia ocupacional
  • Terapia psicológica
  • Terapia de deglución
  • Estimulación magnética transcraneal

Las áreas de oportunidad para la rehabilitación son las siguientes:

  • Función motora:

La debilidad o paresia puede persistir tras un ACV. La evolución de la fuerza del miembro inferior suele ser mejor que la del superior. El reinicio de movimiento proximal en el miembro superior las 4 primeras semanas no se asocia con la recuperación de la funcionalidad. En cambio, la recuperación distal precoz (en el 1º mes), especialmente si existe prensión manual voluntaria, prevé una posible función rudimentaria al 5º-6º mes.

Tanto la flacidez, como la espasticidad intensa y mantenidas son un factor de mal pronóstico por lo cual en la neurorehabilitación física se enfoca en la disminución de la espasticidad, las contracturas y recuperación de la fuerza.

  • Disfagia:

La disfagia aparece en el 50% de los pacientes y ofrece un alto riesgo de aspiración traqueal y neumonía. Requiere una reevaluación periódica, vigilando el nivel de consciencia. El análisis de la disfagia se hará mediante pruebas de tolerancia y más eficazmente a través de videofluoroscopia, y sus resultados orientarán hacia la mejor estrategia terapéutica.

Una medida fundamental para prevenir la aspiración es la sedestación precoz. Se recomienda colocar la comida en el lado de la boca no afectado, aunque esto puede variar en función de la fase de la deglución afectada. Se requiere terapia de deglución.

  • Lenguaje:

La disartria y la afasia con problemas del lenguaje posterior al ACV. El lenguaje puede seguir mejorando hasta transcurrido año y medio o dos años, por lo que es una de las funciones que puede precisar un seguimiento más prolongado.

El factor pronóstico más fiable es su gravedad inicial. Otros son la localización y el tamaño de la lesión, el tipo de afasia o la situación previa a la lesión. La terapia de lenguaje es útil.

  • Equilibrio:

Esta función puede seguir mejorando hasta transcurridos dos años, si bien, como en todos los casos, los cambios son cada vez menores. La falta de control de tronco en sedestación constituye un factor de mal pronóstico. 

  • Deambulación:

Una de las funciones más estudiadas y de mayor trascendencia para el paciente y sus familiares.Una de las capacidades fundamentales para el paciente también se trata de mejorar mediante terapia física.

  • Independencia:

Algunos autores consideran un mal pronóstico funcional los valores iniciales de Barthel <20% y de FIM<40%. mediante la terapia ocupacional se estimula la independencia del paciente.

  • Deterioro cognitivo:

Tiene valor predictivo para el pronóstico, además guarda relación con el resultado de la Medida de Independencia Funcional (FIM). La terapia neuropsicológica es fundamental para la estimulación cognitiva.

  • Defectos del campo visual:

por su efecto adverso en el programa de rehabilitación, pueden considerarse un obstáculo para la misma. Se está implementando la terapia con rTMS para facilitación visual.

¿Cuánto debe de durar la terapia de rehabilitación en el ACV?

La intensidad idónea de la terapia no ha sido determinada, si bien se recomienda oscile entre 30-60 minutos de fisioterapia y 30-60 minutos de terapia ocupacional al día, sin haber podido demostrarse mayor beneficio con programas más intensivos.

El proceso de rehabilitación está indicado ante ACV estables o establecidos y se ha de iniciar de forma precoz. Se considera ACV estable si la clínica permanece sin cambios más de 24 horas para los de territorio carotídeo y más de 72 horas para los vertebrobasilares.

El ACV establecido o permanente se considera a las 3 semanas. No está indicado iniciar la rehabilitación (entendida en su enfoque de tratamiento de los déficit) en los ACV progresivos o en evolución (progresión de síntomas en presencia del médico o en las 3 horas previas a la última valoración neurológica), pero esto no exige que la primera valoración que realice el médico rehabilitador se deba retrasar al momento de la estabilización, ya que conocer los cambios evolutivos a mejor o a peor en los primeros días tiene un interés pronóstico, como ya se ha mencionado, y además se pueden iniciar tempranamente medidas encaminadas a minimizar las complicaciones.

Prevención y tratamiento de las complicaciones

En el aparato locomotor nos podemos encontrar complicaciones de partes blandas como las úlceras por decúbito o afectación de estructuras articulares por retracciones a distintos niveles, como el pie equino-varo, la rotación externa de cadera y el flexo de cadera y rodilla.

  • Afectación del miembro superior:

Es especialmente relevante en la articulación glenohumeral, donde constituye una entidad patológica en sí misma (subluxación inferior, lesión del manguito, síndrome subacromial, tendinitis bicipital, hombro congelado y, en casos más evolucionados, síndrome de Dolor Regional Complejo). También es frecuente encontrar rigideces en la muñeca y dedos. 

  • La trombosis venosa profunda:

Es otro problema derivado de la inmovilidad de estos pacientes y se combate con medicación antitrombótica y movilización precoz, evitando las medias de compresión en casos de circulación periférica pobre por riesgo de isquemias y reservándose para casos con alto riesgo de TVP. 

  • Alteraciones del ánimo y labilidad emocional, ansiedad o abulia:

No hay que olvidar que algunos ACV cursan con alteraciones del ánimo y labilidad emocional, ansiedad o abulia (tanto inhibida como desinhibida) provocadas por la propia lesión, y otras veces la ansiedad y la depresión son reacciones ante la experiencia vital que están sufriendo. 

  • El dolor neuropático:

Especialmente presente en lesiones que afectan al tálamo. Hay que sospecharlo ante dolores de parte o todo el hemicuerpo afecto, especialmente si perdura a los 6 meses. El tratamiento más recomendado son los antiepilépticos como la Gabapentina o la Pregabalina, habiéndose descrito el primero especialmente útil para el dolor neuropático asociado al ACV.

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