Escala de coma de Glasgow para daño cerebral agudo
Autor: Giovana Fermat Roldán

La escala de coma de Glasgow es una herramienta fundamental en la evaluación neurológica de cualquier persona que presente daño cerebral agudo, ya sea por un accidente de tráfico, una caída o una lesión deportiva. Esta escala fue desarrollada justamente para estandarizar la valoración del nivel de conciencia en pacientes con traumatismo craneoencefálico y otros cuadros críticos. Su simplicidad y rapidez la convierten en un recurso insustituible tanto en urgencias como en la unidad de cuidados intensivos, ya que permite detectar con rapidez condiciones de coma o de empeoramiento neurológico.
¿Qué es la escala de coma de Glasgow?
La escala de coma de Glasgow es un sistema de puntuación que cuantifica tres dominios de la respuesta del paciente: apertura ocular, respuesta verbal y respuesta motora. Cada dominio recibe una puntuación independiente, y la suma de estas da la puntuación Glasgow total, que varía de 3 a 15 puntos. De esta manera, se obtiene una medida objetiva del nivel de conciencia y se facilita la toma de decisiones médicas tempranas.
Respuesta ocular (Apertura ocular)
- 4 puntos: Apertura espontánea. Que la persona esté despierta, sin requerir de ningún estímulo.
- 3 puntos: Apertura al hablarle. Un ejemplo es una persona somnolienta, que se encuentra con los ojos cerrados, pero reacciona al hablarle.
- 2 puntos: Apertura ante estímulos dolorosos. Es aquella persona que solo reacciona al aplicar estímulos dolorosos.
- 1 punto: Ausencia de respuesta. Es cuando no hay ninguna respuesta a ningún tipo de estímulo.
Respuesta verbal
- 5 puntos: Orientado y coherente. Es aquella persona que sabe donde está, que día es, y que tiene un lenguaje coherente.
- 4 puntos: Desorientado. Es la persona que se le entiende lo que dice, pero no sabe donde está y/o que día es.
- 3 puntos: Palabras aisladas. La persona puede emitir palabras pero no frases completas ni congruentes.
- 2 puntos: Sonidos incomprensibles. No se logra comprender ninguna palabra, solo emite sonidos o quejidos.
- 1 punto: Sin respuesta. No hay ningún tipo de respuesta verbal.
Respuesta motora
- 6 puntos: Obedece comandos verbales. Por ejemplo, si se le pide que apriete la mano o cierre los ojos puede hacerlo sin problema.
- 5 puntos: Localiza estímulos dolorosos. Es cuando la persona logra identificar dónde está el estímulo doloroso que se le está realizando.
- 4 puntos: Retira extremidad ante dolor. Como si fuera un reflejo, la persona retira el brazo o pierna cuando percibe un estímulo doloroso.
- 3 puntos: Flexión anormal (decorticación). Se considera una postura grave en la que al hacer un estimulo, la persona flexiona los brazos y manos.
- 2 puntos: Extensión anormal (descerebración). Es una respuesta aún más grave en la que al aplicar un estímulo la persona realiza una postura en donde extiende las extremidades.
- 1 punto: Sin respuesta
Se otorgan los puntos a cada categoría según como se encuentre el paciente y éstos se suman, dando lugar al grado de severidad:
- 13–15 puntos: Lesión leve
- 9–12 puntos: Lesión moderada
- 3–8 puntos: Lesión grave, generalmente compatible con coma
Esta categorización es clave en la evaluación inicial y define el manejo clínico: desde observación continua en urgencias hasta intubación y traslado inmediato a unidad de cuidados intensivos.
En pacientes con daño cerebral agudo, la puntuación Glasgow orienta:
- ¿Necesita intervención quirúrgica? Un descenso brusco de la puntuación puede indicar aumento de la presión intracraneal o hematoma.
- ¿Se debe intubar? Puntuaciones ≤ 8 suelen requerir protección de vía aérea. Esto se hace con el fin de evitar el riesgo de broncoaspiración.
- ¿Qué estudios de imagen solicitar? Cambios en la escala motivan tomografía o resonancia urgente para detectar algo que explique el mayor deterioro como aumento de una hemorragia intracraneal o inflamación cerebral severa.

Monitoreo neurológico y seguimiento clínico
El uso continuo de la escala de coma de Glasgow permite el monitoreo neurológico objetivo y frecuente, detectando precozmente cualquier signo de deterioro neurológico. En la práctica:
- Durante las primeras 24 h, valorar cada hora.
- Luego, cada 4–6 h según estabilidad.
Este seguimiento clínico facilita la toma de decisiones médicas en tiempo real y ayuda a prevenir secuelas.
Relevancia en el pronóstico neurológico
La escala de coma de Glasgow no solo sirve para el manejo inmediato, sino también para estimar el pronóstico neurológico a largo plazo:
- Puntuaciones iniciales muy bajas (3–5) se asocian con mayor mortalidad y secuelas severas.
- Valores ≥ 9 indican mejor potencial de recuperación.
Sin embargo, debe complementarse con otras pruebas y valoraciones, ya que no evalúa funciones cognitivas complejas ni reflejos del tallo cerebral.
La escala de coma de Glasgow es una guía sencilla, reproducible y esencial para la evaluación neurológica de pacientes con daño cerebral agudo. Desde la evaluación inicial hasta el monitoreo neurológico en la unidad de cuidados intensivos, su correcta aplicación permite detectar deterioro neurológico, planificar intervenciones y anticipar el pronóstico neurológico. Dominar esta escala puede marcar la diferencia entre un diagnóstico oportuno y la progresión silenciosa de una lesión cerebral grave.