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Qué consecuencias neurológicas dejan los derrames cerebrales

Los derrames cerebrales, un tipo de accidente cerebrovascular (ACV), son eventos médicos serios que ocurren cuando hay una salida del flujo de sangre hacia fuera de las arterias dentro del cerebro debido a la ruptura de un vaso sanguíneo (hemorragia). Independientemente de la causa, los derrames cerebrales pueden tener consecuencias devastadoras para la salud neurológica y física de una persona.

¿Por qué ocurre un derrame cerebral?

La hemorragia cerebral, mejor conocida como derrame cerebral, se debe la mayoría de las veces a la presión arterial descontrolada. Cuando la presión dentro de la arteria es muy alta, ocasiona que el vaso sanguíneo se rompa, generando así un sangrado en esa zona. Esto es más común en personas hipertensas sin un buen control de su enfermedad, o cuando la presión alta se debe a otro mecanismo como enfermedad de los riñones. Otros factores que influyen son el tabaquismo, la diabetes, el colesterol alto y la obesidad.

Otros mecanismos que pueden ocasionar una hemorragia dentro del cerebro son la ruptura de un aneurisma cerebral o malformación arteriovenosa, ambas son alteraciones de los vasos sanguíneos dentro del cerebro que los vuelve susceptibles a romperse.

Por otro lado, otro mecanismo también común es el traumatismo craneoencefálico, en donde un golpe fuerte a la cabeza puede ocasionar la ruptura de vasos sanguíneos dentro del cráneo, generando así una hemorragia intracraneal.

Secuelas de los derrames cerebrales

Dependiendo del área del cerebro afectada por el derrame cerebral, son las secuelas que pueden dejar a largo plazo. Por ejemplo, si el sangro ocurrió en el área del cerebro que se encarga de los movimientos del lado izquierdo del cuerpo, va a ocasionar debilidad o parálisis de esa zona del cuerpo. Estas son las secuelas más comunes que pueden presentarse en personas que tuvieron un derrame cerebral:

  • Paresia:

La paresia es una debilidad muscular parcial que puede ocurrir después de un derrame cerebral. Dependiendo del área del cerebro afectada, la paresia puede afectar diferentes partes del cuerpo, dificultando la movilidad y provocando dificultades para caminar o realizar actividades cotidianas.

  • Parestesias:

Las parestesias se refieren a sensaciones anormales, como hormigueo, pinchazos o entumecimiento, que pueden afectar a una parte del cuerpo después de un derrame cerebral.

  • Disfagia:

La disfagia es la dificultad para tragar, un síntoma común después de un derrame cerebral, especialmente si el área del cerebro que controla la deglución ha sido dañada. Esto puede llevar a problemas para comer y beber, aumentando el riesgo de desnutrición y neumonía por aspiración. Por lo que algunos pacientes requerirán de colocación de sonda de gastrostomía para poder alimentarse mientras se realiza terapia de deglución para recuperar esta función.

  • Afasia:

La afasia es un trastorno del lenguaje que afecta la capacidad de una persona para hablar, entender, leer o escribir. Puede manifestarse de diversas formas, desde dificultades leves para encontrar palabras hasta la pérdida completa del habla. La afasia puede tener un impacto significativo en la comunicación y la interacción social.

  • Apraxia:

La apraxia es la incapacidad para realizar movimientos o acciones voluntarias a pesar de tener la capacidad física para hacerlo. Después de un derrame cerebral, la apraxia puede dificultar tareas simples como cepillarse los dientes, peinarse el cabello o vestirse.

  • Pérdida de memoria:

Los derrames cerebrales pueden causar problemas de memoria, especialmente en la memoria a corto plazo. Esto puede dificultar la retención de nueva información, la realización de tareas diarias y la orientación en el tiempo y el espacio.

  • Alteraciones visuales:

Los derrames cerebrales pueden afectar la visión de diferentes maneras, incluyendo la pérdida parcial o total de la visión en un ojo (hemianopsia) y problemas con la percepción visual.

  • Problemas de coordinación:

La coordinación motora puede estar comprometida después de un derrame cerebral, lo que dificulta el control de los movimientos finos y gruesos. Esto puede manifestarse como dificultades para caminar, alcanzar objetos o realizar movimientos precisos con las manos.

  • Epilepsia:

En algunos casos el derrame cerebral irrita la superficie del cerebro, desencadenando actividad eléctrica anormal que se traduce en convulsiones. Estas convulsiones pueden variar en severidad y frecuencia, afectando la calidad de vida del paciente.

Los derrames cerebrales pueden tener consecuencias neurológicas graves y variadas, que van desde la debilidad muscular y las dificultades del lenguaje hasta problemas de memoria y alteraciones visuales. Es fundamental buscar atención médica inmediata ante los signos de un derrame cerebral, ya que el tratamiento temprano puede ayudar a minimizar el daño cerebral y mejorar las perspectivas de recuperación a largo plazo. Además, el control de los factores de riesgo, como la hipertensión arterial, puede ayudar a reducir la probabilidad de sufrir un derrame cerebral en primer lugar.

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