Infarto Cerebral en Monterrey

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Diferencia entre infarto cerebral y derrame cerebral

Mientras que el infarto cerebral se relaciona con la obstrucción del flujo sanguíneo, el derrame cerebral involucra una hemorragia.Es fundamental destacar que ambos eventos comparten una gravedad significativa y requieren atención médica inmediata.

¿Qué factores de riesgo están involucrados?

En la actualidad los factores de riesgo más importantes están bien identificados, aunque algunos de ellos, por su naturaleza, no pueden ser modificados, como:

  • La edad (el riesgo de padecer un ictus crece de forma importante a partir de los 60 años de edad)
  • El sexo (en general, hasta edades avanzadas, el ictus se da más entre varones que entre mujeres, aunque la mortalidad es mayor en estas últimas).

Por este motivo, el mejor tratamiento con el que contamos en la actualidad para combatir la ECV es una adecuada prevención, que comienza por la modificación de los principales factores de riesgo “modificables”. 

También podemos encontrar, en gran parte a:

  • La arteriosclerosis
  • La hipertensión arterial (HTA)
  • La diabetes mellitus
  • Las cardiopatías (estenosis mitral, fibrilación auricular, valvulopatías)
  • La hiperlipemia
  • El tabaco
  • El alcohol
  • El sedentarismo y la obesidad
  • Los anticonceptivos orales
  • Alteraciones de los factores de la coagulación
  • Migraña
  • Insuficiencia venosa periférica
  • Bajo nivel socioeconómico
  • Hematocrito elevado en varones y bajo en mujeres
  • Dieta rica en sodio y baja en potasio
  • Factores genéticos.

¿Cómo se divide el evento cerebrovascular y su diferencia?

Lo podemos dividir en: Accidentes vasculares isquémicos (infarto cerebral) y hemorragia cerebral.   

Accidentes vasculares isquémicos:

Se producen por la reducción o interrupción del flujo sanguíneo cerebral, generalmente debido a la oclusión de una arteria. La oclusión puede estar ocasionada por:

  • Un coágulo de sangre (trombo)
  • Una placa de ateroma
  • Una burbuja de aire (émbolo).

El 80% de los accidentes vasculares que se producen es de origen isquémico. La isquemia por debajo de un valor crítico produce alteración del metabolismo neuronal y, si éste se mantiene durante un tiempo, produce necrosis, que se denomina infarto cerebral si se trata de una necrosis celular por isquemia.

Hemorragia subaracnoidea: 

Un 80% de HSA están causados por la rotura de aneurismas intracraneales; el otro 20% se produce por la rotura de malformaciones arteriovenosas, tumores, infecciones, etc. También pueden ser secundarias a hemorragias intracerebrales que sangran en el espacio subaracnoideo.

Un aneurisma puede romperse en períodos de actividad, como realizar ejercicio intenso, durante el parto, durante las relaciones sexuales, etc. La sangre pasa a gran presión desde el vaso sanguíneo lesionado al espacio subaracnoideo, diseminándose e irritando el córtex cerebral y otros vasos.

Síntomas en el evento vascular cerebral

Podemos encontrar en los infartos cerebrales: 

  • Amaurosis fugaz o ceguera monocular transitoria, por oclusión de la arteria oftálmica, rama de la carótida interna. 
  • Alteraciones de los campos visuales (hemianopsia) por oclusión de la arteria posterior cerebral. 
  • Alteraciones de los nervios craneales (alteración de la deglución), descoordinación, etc., por oclusión del sistema vertebrobasilar.

Los infartos de pequeño tamaño, síndromes lacunares, localizados en las profundidades de los hemisferios cerebrales (tálamo, protuberancia) pueden dar lugar a síntomas característicos, como:

  • Disartria-mano torpe
  • Déficit motor puro (faciobraquiocrural)
  • Déficit sensitivo puro (faciobraquiocrural), etc. 

En una hemorragia, encontramos:

  • Cefalea intensa y explosiva: el dolor puede extenderse a la zona occipital, el cuello y la espalda.
  • Rigidez cervical signos positivos de Kerning (resistencia o dolor a la extensión de las rodillas)
  • Brudzinski (flexiona las rodillas al flexionar la cabeza)
  • Vómitos
  • Fotofobia.

Diagnóstico y abordaje de cada evento cerebrovascular

Evaluación diagnóstica:

El ictus y la hemorragia deben considerarse una urgencia neurológica. Los objetivos de la evaluación urgente son confirmar el diagnóstico de ictus, excluyendo otras lesiones, establecer la etiología más probable, avanzar un pronóstico e iniciar el tratamiento más adecuado.     

Tratamiento eficaz para cada padecimiento

La enfermedad cerebrovascular se considera una urgencia médica, cuyo diagnóstico temprano conlleva un tratamiento temprano, en ocasiones vital, para disminuir el riesgo de complicaciones neurológicas, sistémicas y de recidivas. Las bases del tratamiento incluyen:

  • Medidas generales de soporte vital.

En esta fase, y dependiendo de los déficits neurológicos, el enfermo puede sufrir un nuevo episodio isquémico, broncoaspiración o aumento de la presión intracraneal, entre otros.

  • Se recomienda la colocación de sonda nasogástrica (SNG):

Con el fin de prevenir broncoaspiraciones para poder aspirar el contenido gástrico. Esto ocurre especialmente en enfermos con el nivel de conciencia disminuido o una alteración de la deglución. Durante las primeras 24 h el enfermo permanece en dieta absoluta, al inicio de la alimentación se comprobará su capacidad para deglutir.

  • Controlar la función hemodinámica.

Durante las primeras 24 h existe el riesgo de aparición de trastornos cardíacos que pueden acompañar la instauración del infarto cerebral, por este motivo, se debe: Administrar tratamiento hipotensor cuando los valores de PA sistólica son superiores a 220 mmHg y los de la PA diastólica de 120 mmHg. 

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