Diferencias entre escala de Cincinnati y de Los Ángeles
Autor: Giovana Fermat Roldán

Cuando se trata de la atención urgente de pacientes con sospecha de infarto cerebral o Accidente Cerebrovascular (ACV), la rapidez y precisión en el diagnóstico son esenciales para proporcionar el tratamiento adecuado. En este contexto, existen diversas herramientas y escalas que los profesionales de la salud utilizan para identificar rápidamente los signos de un infarto cerebral, siendo las escalas de Cincinnati y Los Ángeles dos de las más utilizadas en la práctica clínica. Como neurólogo especialista en la atención de infarto cerebral, es fundamental comprender las diferencias entre ambas y cuándo es más adecuado emplear una u otra.
¿Qué son las escalas de Cincinnati y Los Ángeles?
Ambas escalas están diseñadas para realizar una evaluación rápida y eficiente de los pacientes que podrían estar sufriendo un infarto cerebral. Estas herramientas se basan en la observación de ciertos síntomas clave, lo que permite a los profesionales de la salud identificar de manera temprana la posibilidad de un ACV y tomar decisiones rápidas sobre el manejo del paciente.
Escala de Cincinnati
La escala de Cincinnati, una de las más utilizadas en emergencias, es muy sencilla y se basa en tres signos clínicos clave que se evalúan de forma rápida y fácil. Estos son:
- Caída de la cara: El paciente debe sonreír y observar si uno de los lados de su cara cae o muestra debilidad.
- Débil o no poder levantar los brazos: El paciente debe levantar ambos brazos por encima de su cabeza y mantenerlos allí durante 10 segundos. Si uno de los brazos cae o el paciente no puede levantarlo, es un indicio de debilidad.
- Dificultad para hablar: Se le pide al paciente que repita una frase sencilla. Si hay dificultades en la pronunciación o el habla se vuelve incomprensible, esto puede ser un signo de un infarto cerebral.
Si el paciente presenta alguno de estos tres signos, se considera que existe una alta probabilidad de que esté sufriendo un ACV, y debe ser transportado inmediatamente a un centro especializado para su evaluación y tratamiento.
Escala de Los Ángeles
La escala de Los Ángeles (LA Stroke Scale) es más detallada y compleja en comparación con la de Cincinnati, y proporciona una evaluación más completa de los posibles signos de un infarto cerebral. Esta escala examina varios factores clínicos adicionales que incluyen:
- Nivel de conciencia: Se evalúa la alerta del paciente y si está consciente.
- Fuerza en las extremidades: Además de evaluar la debilidad de los brazos, la escala también examina la fuerza en las piernas.
- Lenguaje: Evalúa más a fondo las capacidades lingüísticas del paciente, no solo pidiéndole que repita una frase, sino también observando si hay dificultad para comprender o para generar un discurso coherente.
- Desviación de la mirada: Se evalúa si los ojos del paciente se desvían hacia un lado, lo cual es indicativo de un posible infarto cerebral.
El propósito de la escala de Los Ángeles es ser más precisa y proporcionar información más detallada sobre la posible extensión del daño neurológico. Esta escala permite una identificación más clara de los pacientes que tienen un riesgo más alto de un ACV y puede ser más útil en situaciones donde el diagnóstico es menos claro.
Diferencias clave entre ambas escalas
- Complejidad: La escala de Cincinnati es más simple, centrada en tres pruebas rápidas que cualquier profesional puede realizar fácilmente. Es ideal para situaciones en las que se necesita tomar decisiones rápidas, especialmente en el entorno prehospitalario.
- Nivel de detalle: La escala de Los Ángeles es más detallada y abarca una evaluación más completa del paciente, lo que la hace útil en entornos donde se tiene más tiempo para realizar una evaluación más exhaustiva.
- Ámbito de uso: La escala de Cincinnati se usa principalmente en situaciones de emergencia, cuando el tiempo es esencial y se necesita una evaluación rápida para el traslado inmediato del paciente a un centro especializado. La escala de Los Ángeles, por su parte, puede ser más adecuada en entornos hospitalarios o en situaciones donde es posible realizar una evaluación más completa.

¿Cuál se usa y cuándo?
La elección entre la escala de Cincinnati y la de Los Ángeles depende del contexto y de la rapidez con la que se necesita actuar.
- Escala de Cincinnati: Es la opción preferida en situaciones de urgencia prehospitalaria, cuando un paciente presenta signos evidentes de un posible infarto cerebral y el equipo médico necesita tomar decisiones inmediatas. Su simplicidad la convierte en una herramienta efectiva para un diagnóstico rápido y un traslado eficiente al hospital.
- Escala de Los Ángeles: Se recomienda en entornos hospitalarios o cuando hay más tiempo para una evaluación más detallada del paciente. También es útil cuando se sospecha que el paciente presenta un ACV de difícil diagnóstico, ya que su nivel de detalle proporciona información más precisa sobre el estado neurológico del paciente.
¿Cuáles son las causas más comunes de un ACV?
El Accidente Cerebrovascular (ACV) ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro se ve interrumpido o reducido, privando a las células cerebrales de oxígeno y nutrientes. Dependiendo del tipo de ACV, sus causas pueden variar. A continuación, se explican las causas más comunes de un ACV, clasificadas según el tipo de evento cerebrovascular.
1. Causas del ACV Isquémico (el más frecuente, 80-85% de los casos)
Este tipo de ACV se produce cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se bloquea por un coágulo, lo que impide la llegada de sangre a una región del cerebro. Sus causas más comunes incluyen:
Ateroesclerosis cerebral
- Acumulación de placas de grasa en las arterias, lo que reduce el flujo sanguíneo.
- Puede ocurrir en arterias carótidas o intracerebrales.
- Principal factor de riesgo en personas con diabetes, hipertensión o colesterol alto.
Trombosis arterial
- Se forma un coágulo directamente dentro de una arteria cerebral.
- Ocurre en personas con enfermedad vascular previa.
Embolia cerebral
- Un coágulo viaja desde otra parte del cuerpo hasta el cerebro.
- Frecuente en personas con fibrilación auricular, infartos previos o enfermedades del corazón.
Estenosis de arterias cerebrales o carótidas
- Estrechamiento de arterias que llevan sangre al cerebro.
- Puede ser por depósitos de grasa o enfermedades inflamatorias vasculares.
Hipotensión severa
- Descenso brusco de la presión arterial que reduce el flujo sanguíneo cerebral.
- Puede ocurrir por shock, arritmias graves o deshidratación extrema.
2. Causas del ACV Hemorrágico (menos frecuente, pero más grave)
Este tipo de ACV ocurre cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe, causando sangrado dentro del tejido cerebral. Sus causas más comunes incluyen:
Hipertensión arterial no controlada
- Factor de riesgo más importante para hemorragias cerebrales.
- Puede debilitar los vasos sanguíneos con el tiempo, provocando su ruptura.
Aneurismas cerebrales
- Malformaciones en las arterias que pueden romperse repentinamente.
- El riesgo aumenta con el estrés, el ejercicio intenso o la presión arterial elevada.
Malformaciones arteriovenosas (MAV)
- Conexiones anormales entre arterias y venas en el cerebro que pueden romperse.
- A menudo presentes desde el nacimiento y descubiertas tras una hemorragia cerebral.
Traumatismos craneoencefálicos
- Un golpe fuerte en la cabeza puede causar una hemorragia intracerebral.
- Común en caídas, accidentes de tránsito o lesiones deportivas.
Trastornos de la coagulación o uso de anticoagulantes
- Pacientes con trastornos como hemofilia o quienes toman anticoagulantes tienen mayor riesgo de sangrado cerebral.
- Medicamentos como warfarina o heparina pueden aumentar el riesgo de hemorragia.
3. Otras causas menos comunes de ACV
Algunas condiciones menos frecuentes pueden provocar un ACV, como:
- Vasculitis cerebral: Inflamación de los vasos sanguíneos por enfermedades autoinmunes.
- Disección arterial: Ruptura de la pared interna de una arteria, impidiendo el flujo normal.
- Drogas como cocaína o metanfetaminas: Pueden causar espasmos o ruptura de arterias.
- Enfermedades hematológicas: Trastornos que alteran la coagulación, como la policitemia vera o la anemia falciforme.
Conclusión
Ambas escalas son herramientas valiosas en la identificación temprana de un infarto cerebral, pero su aplicación depende del contexto clínico. Mientras que la escala de Cincinnati es ideal para intervenciones rápidas y situaciones de emergencia, la escala de Los Ángeles ofrece una evaluación más profunda y detallada, que puede ser decisiva en entornos hospitalarios. Como neurólogo especialista en infarto cerebral, es esencial comprender cuándo y cómo utilizar cada escala para garantizar que los pacientes reciban la atención adecuada lo antes posible, maximizando las posibilidades de una recuperación favorable.
