Infarto Cerebral en Monterrey

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Beneficios de la Escala de Estado Nutricional Post-AVC

La escala de estado nutricional se trata de una escala para la evaluación del estado nutricional de una persona con enfermedad. La escala consta de 2 test, si la suma de las respuestas de la primera parte del test de cribaje es igual o inferior a 10, es necesario completar el test de evaluación para obtener una apreciación precisa del estado nutricional del paciente.

La puntuación global del test de evaluación resulta de la suma de todos los ítems del test de cribaje y de los del test de evaluación. Los puntos de corte del test de evaluación son de 17 a 23,5 puntos existe riesgo de malnutrición, y menos de 17 puntos indica malnutrición.

Los beneficios de la detección del estado de nutrición inadecuado y su intervención temprana pueden ayudar a que la rehabilitación post evento sea menos difícil de alcanzar y mejorar la calidad de vida del paciente.

Disfagia y Nutricion en EVC

La disfagia es un síntoma que puede deberse a múltiples procesos patológicos, que pueden ser estructurales o funcionales. La localización puede ser orofaríngea o esofágica. La disfagia orofaríngea puede causar desnutrición a consecuencia de alteraciones en el transporte del bolo alimenticio, con alteraciones en la deglución, por lo que existe un riesgo elevado de neumonías por aspiración y las complicaciones infecciosas derivadas de ella.

Es un síntoma que con frecuencia acompaña a los pacientes con ACV y esto aumenta la incidencia de desnutrición y neumonías por aspiración. Luego de un ACV agudo, la prevalencia de desnutrición aumenta en el momento de la internación, de un 16 a un 22 o 35%, a las 2 semanas. Durante la rehabilitación, la frecuencia de disfagia se reduce del 47% entre las dos a tres primeras semanas, a un 17% entre el segundo y el cuarto mes.

La diferencia en la incidencia de disfagia después de un ictus agudo se relaciona con la localización de la lesión. Más del 50% de los pacientes internados con ACV grave, tienen mal estado nutricional, hipoalbuminemia, esto aumenta las complicaciones y retrasa la recuperación.

Las estimaciones de la incidencia de malnutrición varían entre un 7-15% al ingreso, probablemente debido a su edad avanzada y a alguna discapacidad previa. Después del ictus el estado nutricional se deteriora, generalmente por disfagia y déficit motores que dificultan la alimentación autónoma estando ya desnutridos el 22-35% a las dos semanas del ictus.

Un paciente con ictus puede sufrir un déficit calórico cercano a las 500 kcal/día, y cubre con dificultad sus requerimientos de proteínas por problemas masticatorios. Entre los pacientes que requieren rehabilitación prolongada, la prevalencia de malnutrición puede llegar al 50%.

La presencia de malnutrición en estos pacientes condiciona de forma desfavorable su pronóstico, al incrementar la morbilidad (infecciones, úlceras cutáneas), la duración de la estancia hospitalaria, dificultar la recuperación de las secuelas y mayor mortalidad.

Obesidad y distribución de la grasa corporal en EVC.

La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial, fruto de la interacción entre genotipo y ambiente, que se asocia a múltiples complicaciones, entre las que destacan las enfermedades vasculares. La clasificación tradicional del grado de obesidad de un individuo se define por el Índice de Masa corporal (IMC): sobrepeso si es entre 25 y 29,9 kg/m2 y obesidad si ≥ 30 kg/m2.

En la actualidad se le da más importancia a la distribución de la grasa corporal, de forma que la obesidad abdominal por acumulación de grasa visceral se asocia de forma más clara a afectación vascular y diabetes mellitus tipo 2. El término grasa visceral hace referencia a la grasa intra abdominal en contraposición a la grasa subcutánea.

Esta grasa intra abdominal incluye la grasa intraperitoneal, que drena a la circulación portal, y la grasa retroperitoneal, que drena a la circulación sistémica. La liberación excesiva de ácidos grasos libres, factores proinflamatorios y protrombóticos desde esta grasa visceral a la circulación portal parece ser la responsable del desarrollo de resistencia a la insulina y del síndrome metabólico.

Estrategias para las dificultades en la alimentación

  • Colocar al paciente en posición a 60-90º con la cabeza flexionada hacia adelante. Coloque el alimento a la altura o por debajo de la línea de los ojos para mantener la flexión de la cabeza. 
  • Técnicas posturales: Rotación de la cabeza para limpiar residuos en los senos piriformes. Mentón hacia abajo.
  • Utensilios como cucharas, tenedores, cuchillos y platos adaptados 
  • Las modificaciones de la dieta son el componente clave en el programa de tratamiento general de pacientes con disfagia

¿Por qué es importante evaluar la nutrición tras sufrir un infarto cerebral?

La evaluación de la nutrición tras sufrir un infarto cerebral es un aspecto crucial en el proceso de recuperación y rehabilitación del paciente. El infarto cerebral, también conocido como accidente cerebrovascular (ACV) o ictus, es una condición que ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro se detiene abruptamente, causando daño a las células cerebrales.

Este evento puede tener consecuencias devastadoras para la persona afectada, impactando su movilidad, habla, capacidad para tragar, estado mental y emocional, entre otros.

La nutrición juega un papel fundamental en la fase post-ictus por diversas razones:

  • Recuperación y reparación de tejidos:

Después de un infarto cerebral, el cuerpo necesita nutrientes esenciales que ayuden en el proceso de reparación de tejidos y en la recuperación general. Una dieta equilibrada rica en vitaminas, minerales, proteínas y otros nutrientes esenciales puede favorecer la regeneración del tejido cerebral y mejorar la función neurológica.

  • Prevención de complicaciones secundarias:

Las personas que han sufrido un infarto cerebral pueden ser más susceptibles a desarrollar complicaciones secundarias, como infecciones, úlceras por presión y trombosis. Una nutrición adecuada fortalece el sistema inmunológico, mejora la salud de la piel y ayuda en la prevención de estas complicaciones.

  • Manejo del peso:

El manejo del peso es crucial después de un infarto cerebral. Tanto el sobrepeso como el bajo peso pueden complicar la recuperación. El sobrepeso aumenta el riesgo de hipertensión, diabetes y enfermedades cardíacas, que son factores de riesgo para sufrir otro infarto cerebral. Por otro lado, el bajo peso puede indicar una nutrición deficiente que puede debilitar al paciente y agravar su estado de salud.

  • Mejora de la función cognitiva:

Existe evidencia que sugiere que ciertos nutrientes, como los ácidos grasos omega-3, antioxidantes y vitaminas del complejo B, pueden tener efectos positivos en la función cognitiva. Una dieta que incluya estos nutrientes puede contribuir a mejorar la memoria, el enfoque y otras funciones cognitivas afectadas por el infarto cerebral.

  • Adaptación a las necesidades individuales:

Cada persona es única y las consecuencias de un infarto cerebral varían ampliamente. Algunos pacientes pueden experimentar dificultades para tragar (disfagia) y requerir dietas modificadas o suplementos nutricionales. La evaluación nutricional permite identificar estas necesidades específicas y adaptar la dieta para asegurar que el paciente reciba los nutrientes necesarios de una manera que pueda manejar.

  • Promoción de la independencia y la calidad de vida:

Una nutrición adecuada puede mejorar significativamente la calidad de vida de las personas que han sufrido un infarto cerebral. Al mejorar la energía, la fuerza muscular y la capacidad para realizar actividades diarias, la nutrición adecuada puede ser un pilar para promover la independencia del paciente.

En conclusión, la evaluación y el manejo nutricional son componentes esenciales en el cuidado de pacientes post-ictus. Trabajar de cerca con dietistas y nutricionistas puede ayudar a personalizar las intervenciones nutricionales, maximizando así las posibilidades de una recuperación exitosa y mejorando la calidad de vida de la persona afectada.

¿Quiénes pueden aplicar la la Escala de Estado Nutricional Post-AVC?

La Escala de Estado Nutricional Post-AVC (Accidente Cerebrovascular) es una herramienta diseñada para evaluar y monitorear el estado nutricional de los pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular. Esta escala es crucial para identificar posibles deficiencias nutricionales y garantizar que los pacientes reciban la nutrición adecuada para su recuperación y rehabilitación. La aplicación de esta escala puede ser realizada por varios profesionales de la salud, cada uno aportando su especialización para un manejo integral del paciente:

  • Nutricionistas y Dietistas:

Son los profesionales más directamente asociados con la evaluación nutricional. Tienen la formación específica para interpretar la Escala de Estado Nutricional Post-AVC, realizar un diagnóstico nutricional y diseñar un plan de alimentación personalizado que atienda las necesidades específicas de cada paciente. Los nutricionistas y dietistas juegan un papel fundamental en el ajuste de la dieta para abordar problemas como la disfagia (dificultad para tragar) y otros desafíos relacionados con la alimentación.

  • Médicos:

Los médicos, incluidos los neurólogos, geriatras, médicos de atención primaria y especialistas en medicina de rehabilitación, pueden utilizar la escala como parte de su evaluación global del paciente. Aunque su enfoque no sea exclusivamente nutricional, reconocen la importancia de la nutrición en la recuperación del paciente y pueden derivar al paciente a un especialista en nutrición para una evaluación más detallada y seguimiento.

  • Enfermeros:

Los profesionales de enfermería desempeñan un rol clave en el cuidado diario de los pacientes. Pueden aplicar la escala para monitorear el estado nutricional del paciente como parte de su evaluación integral. Además, los enfermeros están en una posición única para observar la ingesta de alimentos y la tolerancia del paciente a las dietas prescritas, proporcionando información valiosa a otros miembros del equipo de atención médica.

  • Terapeutas (Físicos y Ocupacionales):

Aunque su enfoque principal no es la nutrición, los terapeutas pueden identificar signos de malnutrición o cambios en el estado nutricional durante sus sesiones de terapia. Estos profesionales pueden comunicar sus observaciones al equipo de atención médica para que se realice una evaluación nutricional más profunda.

  • Trabajadores Sociales y Gerentes de Caso:

Aunque no aplican directamente la escala, estos profesionales pueden reconocer la importancia de la nutrición en la recuperación y bienestar general del paciente. Pueden facilitar referencias a servicios de nutrición y asegurar que el paciente y su familia tengan acceso a los recursos nutricionales necesarios.

La aplicación efectiva de la Escala de Estado Nutricional Post-AVC requiere una colaboración multidisciplinaria. La integración de diferentes perspectivas y especialidades asegura una atención completa, abordando todos los aspectos de la recuperación del paciente, incluido el crucial aspecto de la nutrición. La participación activa de la familia y cuidadores del paciente también es esencial, ya que pueden ofrecer información adicional sobre los hábitos alimenticios y preferencias del paciente, facilitando así una intervención nutricional más personalizada y efectiva.

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