Escala de NIHSS en la evaluación del daño neurológico
Autor: Giovana Fermat Roldán

El accidente cerebrovascular (ACV), actualmente denominado evento cerebrovascular (EVC), es una de las principales causas de discapacidad y mortalidad en el mundo. La detección temprana y la evaluación precisa del daño neurológico son fundamentales para mejorar el pronóstico de los pacientes.
En este contexto, la Escala de Accidentes Cerebrovasculares del Instituto Nacional de Salud (NIHSS, por sus siglas en inglés) juega un papel crucial en la evaluación clínica de estos eventos. A partir de este punto, se usará el término EVC en lugar de ACV, dado que es la denominación adecuada.
¿Qué es la Escala de NIHSS?
La Escala de NIHSS es un instrumento clínico diseñado para evaluar la gravedad del déficit neurológico en pacientes con sospecha o diagnóstico confirmado de EVC. Se basa en una serie de pruebas que valoran diferentes funciones neurológicas, como el nivel de conciencia, la función motora, la función sensorial, el lenguaje y la coordinación. Su aplicación permite a los profesionales de la salud determinar la gravedad del EVC, planificar intervenciones terapéuticas y predecir el pronóstico del EVC.
Importancia de la Escala de NIHSS en la evaluación del daño neurológico
El uso de la Escala de NIHSS en la práctica clínica tiene múltiples beneficios. Algunos de los aspectos más relevantes incluyen:
1. Evaluación objetiva del déficit neurológico
La NIHSS permite una valoración estandarizada del daño neurológico, lo que facilita la comunicación entre los profesionales de la salud y permite una comparación fiable entre evaluaciones sucesivas del paciente.
2. Determinación de la gravedad del EVC
La puntuación obtenida en la escala ayuda a clasificar la severidad del ictus. Un puntaje bajo indica síntomas leves, mientras que una puntuación alta sugiere un déficit neurológico grave, lo que influye en las decisiones de tratamiento.
3. Selección de tratamiento adecuado
La NIHSS es fundamental para la toma de decisiones en cuanto al manejo del paciente. Por ejemplo, una puntuación específica puede indicar la elegibilidad para tratamientos de reperfusión, como la trombólisis intravenosa o la trombectomía mecánica.
4. Monitoreo de la evolución del paciente
El seguimiento de la puntuación de NIHSS permite evaluar la respuesta al tratamiento y la progresión del daño neurológico. Esto facilita la identificación temprana de complicaciones y permite ajustes en la estrategia terapéutica.
5. Pronóstico del EVC
Estudios han demostrado que la puntuación de NIHSS se correlaciona con los resultados funcionales del paciente. Una puntuación elevada al ingreso suele asociarse con mayor riesgo de discapacidad y peor recuperación post-EVC.

Importancia del neurólogo en la evaluación del EVC
Ante la sospecha de un EVC, es fundamental acudir de inmediato a un neurólogo. Este especialista tiene el conocimiento y la experiencia para confirmar el diagnóstico, evaluar la gravedad del déficit neurológico y determinar el tratamiento más adecuado. La aplicación de la Escala de NIHSS debe ser realizada o corroborada por un neurólogo, ya que una evaluación precisa es clave para decidir estrategias terapéuticas como la trombólisis o la trombectomía mecánica. Además, el neurólogo puede interpretar correctamente la evolución del paciente y coordinar su rehabilitación neurológica.
Componentes de la Escala de NIHSS
La Escala de NIHSS se compone de 11 ítems, cada uno con una puntuación específica que evalúa distintas funciones neurológicas:
- Nivel de conciencia
- Preguntas generales y órdenes simples
- Movimientos oculares
- Campos visuales
- Asimetría facial
- Función motora en brazos
- Función motora en piernas
- Ataxia de extremidades
- Sensibilidad
- Lenguaje y afasia
- Disartria y extinción/inatención
Cada ítem se puntúa de 0 a 4, dependiendo del grado de afectación, y la puntuación total oscila entre 0 (sin déficit neurológico) y 42 (déficit neurológico grave).
Aplicación clínica y rehabilitación
El uso de la Escala de NIHSS no solo es crucial en la fase aguda del EVC, sino también en la planificación de la rehabilitación neurológica. La identificación temprana de déficits motores, sensitivos o del lenguaje permite diseñar un plan de recuperación post-EVC individualizado, con terapias dirigidas a mejorar la autonomía del paciente. Además, la NIHSS se complementa con estudios de neuroimagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM), para una evaluación más detallada del daño neurológico.
¿Causas de un ACV?
Un accidente cerebrovascular (ACV) ocurre cuando el flujo sanguíneo al cerebro se interrumpe, lo que provoca la muerte de células cerebrales por falta de oxígeno y nutrientes. Las causas principales dependen del tipo de ACV:
1. Accidente cerebrovascular isquémico (ACV isquémico)
Es el tipo más común (alrededor del 87% de los casos). Se produce cuando un coágulo o una obstrucción bloquea una arteria que lleva sangre al cerebro. Entre sus causas más frecuentes están:
- Trombosis cerebral: Un coágulo de sangre (trombo) se forma en una arteria del cerebro debido a la acumulación de placas de grasa (aterosclerosis).
- Embolia cerebral: Un coágulo o fragmento de placa se desprende de otra parte del cuerpo (como el corazón o arterias del cuello) y viaja al cerebro.
- Estenosis de arterias cerebrales: El estrechamiento de las arterias que irrigan el cerebro por acumulación de colesterol o inflamación.
- Condiciones cardíacas: Fibrilación auricular, infarto previo, endocarditis o cardiomiopatías que pueden generar coágulos.
- Hipoperfusión cerebral: Reducción crítica del flujo sanguíneo debido a presión arterial baja extrema, como en un shock.
2. Accidente cerebrovascular hemorrágico (ACV hemorrágico)
Este tipo de ACV ocurre cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe y provoca sangrado dentro del tejido cerebral o alrededor del cerebro. Las principales causas son:
- Hipertensión arterial no controlada: Debilita las paredes de las arterias, haciéndolas propensas a romperse.
- Aneurismas cerebrales: Dilataciones anormales en las arterias que pueden romperse y causar hemorragia.
- Malformaciones arteriovenosas (MAV): Conexiones anormales entre arterias y venas que pueden romperse.
- Uso de anticoagulantes en exceso: Puede aumentar el riesgo de sangrado cerebral.
- Traumatismo craneoencefálico: Golpes severos en la cabeza que dañan los vasos sanguíneos.
- Enfermedades hematológicas: Como la hemofilia o trombocitopenia, que afectan la coagulación.
3. Accidente isquémico transitorio (AIT)
Es un episodio breve similar a un ACV isquémico, pero sin daño cerebral permanente. Ocurre por una obstrucción temporal del flujo sanguíneo. Aunque los síntomas desaparecen, es una señal de advertencia de un posible ACV en el futuro.
Factores de riesgo principales
Algunas condiciones aumentan el riesgo de sufrir un ACV, como:
- Hipertensión arterial
- Diabetes
- Colesterol alto
- Fumar
- Obesidad y sedentarismo
- Consumo excesivo de alcohol
- Enfermedades del corazón
- Antecedentes familiares de ACV
Detectar y controlar estos factores es clave para prevenir un ACV. Si alguien presenta síntomas como dificultad para hablar, pérdida de fuerza en un lado del cuerpo o visión borrosa, debe recibir atención médica inmediata.
Conclusión
La Escala de NIHSS es una herramienta esencial en la evaluación del daño neurológico tras un EVC. Su aplicación permite una evaluación objetiva de la gravedad del ictus, facilita la toma de decisiones terapéuticas y ayuda a predecir el pronóstico del EVC. Su integración en la atención temprana y la rehabilitación neurológica mejora significativamente los resultados clínicos y la calidad de vida de los afectados.
