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Escalas de evaluación para la función visual post-ACV

Tras un accidente cerebrovascular (ACV), evaluar la función visual es crucial para comprender el impacto del evento en la capacidad visual del paciente. Para esto, los profesionales de la salud utilizan varias escalas y pruebas diseñadas específicamente para evaluar diferentes aspectos de la función visual. Algunas de las escalas más comúnmente utilizadas incluyen:

  • Escala de Evaluación Visual de Glasgow (GVSS – Glasgow Visual Scoring System):

Esta escala es ampliamente utilizada para evaluar la función visual en pacientes con ACV. Evalúa la agudeza visual, el campo visual, la motilidad ocular y los reflejos pupilares. Proporciona una evaluación integral de la función visual que ayuda a guiar el tratamiento y la rehabilitación.

  • Escala de Evaluación Visual de NIH Stroke Scale (NIHSS):

La NIH Stroke Scale incluye una sección para evaluar la función visual. Esta sección se centra en la agudeza visual, el campo visual y la presencia de hemianopsia (pérdida de la mitad del campo visual en ambos ojos). La puntuación en esta sección puede proporcionar información importante sobre el pronóstico y la necesidad de intervenciones específicas.

  • Escala de Evaluación Visual de Edimburgo (Edinburgh Visual Gaze Scale):

Esta escala se utiliza para evaluar la motilidad ocular y la desviación de la mirada en pacientes con ACV. Ayuda a identificar la presencia y la gravedad de las alteraciones en el control ocular, lo que puede afectar la capacidad del paciente para procesar la información visual y participar en actividades cotidianas.

  • Escala de Evaluación de Hemianopsia Homónima (Hemianopsia Fact Sheet):

La hemianopsia homónima es una complicación común del ACV que afecta el campo visual en un lado del espacio visual. Esta escala evalúa la presencia y la gravedad de la hemianopsia homónima, lo que puede afectar significativamente la calidad de vida y la capacidad funcional del paciente.

Estas son solo algunas de las escalas comunes utilizadas en la evaluación de la función visual después de un ACV. Es importante destacar que la elección de la escala específica puede depender de varios factores, incluida la gravedad del ACV, los síntomas visuales del paciente y los objetivos de la evaluación. Además, la evaluación visual suele ser parte de una evaluación integral que también puede incluir pruebas de imagen cerebral y evaluaciones funcionales adicionales.

¿Cuáles son los componentes de cada una de estas escalas?

Por supuesto, aquí tienes una descripción detallada de los componentes de cada una de las escalas mencionadas:

Escala de Evaluación Visual de Glasgow (GVSS – Glasgow Visual Scoring System):

  • Agudeza Visual:

Evalúa la capacidad del paciente para distinguir detalles finos a diferentes distancias. Puede incluir pruebas de lectura de letras o números en diferentes tamaños y distancias.

  • Campo Visual:

Examina la amplitud y la integridad del campo visual del paciente, tanto central como periférico. Puede implicar pruebas como la confrontación visual o perimetría automatizada.

  • Motilidad Ocular:

Evalúa la capacidad del paciente para mover los ojos en diferentes direcciones y seguir objetos en movimiento. Se pueden realizar pruebas de seguimiento ocular y exploración de movimientos oculares.

  • Reflejos Pupilares:

Observa la respuesta de las pupilas a la luz y la acomodación, lo que puede proporcionar información sobre la integridad del sistema nervioso autónomo y la función visual.

Escala de Evaluación Visual de NIH Stroke Scale (NIHSS):

  • Agudeza Visual:

Evalúa la capacidad del paciente para identificar y reconocer objetos visuales. Se pueden utilizar cartas de Snellen u otras pruebas de agudeza visual.

  • Campo Visual:

Examina la presencia de hemianopsia (pérdida de la mitad del campo visual en ambos ojos) y su extensión en diferentes direcciones.

  • Pupilas:

Observa el tamaño, la forma y la reactividad de las pupilas, lo que puede proporcionar información sobre la integridad del sistema nervioso autónomo y la función visual.

Escala de Evaluación Visual de Edimburgo (Edinburgh Visual Gaze Scale):

  • Motilidad Ocular:

Evalúa la capacidad del paciente para mover los ojos en diferentes direcciones y mantener la fijación en un punto específico. Puede incluir pruebas de seguimiento ocular y desviación de la mirada.

  • Desviación de la Mirada:

Observa la presencia y la dirección de cualquier desviación anormal de la mirada, lo que puede indicar parálisis o debilidad en los músculos oculares.

Escala de Evaluación de Hemianopsia Homónima (Hemianopsia Fact Sheet):

  • Campo Visual:

Evalúa la presencia y la extensión de la hemianopsia homónima en diferentes áreas del campo visual, incluida la mitad del campo visual derecho o izquierdo en ambos ojos.

  • Percepción Visual:

Observa la capacidad del paciente para detectar y responder a estímulos visuales en el lado afectado por la hemianopsia, lo que puede indicar la conciencia del paciente sobre su déficit visual.

Estos componentes son fundamentales para una evaluación exhaustiva de la función visual después de un ACV y ayudan a identificar los déficits visuales específicos que pueden requerir intervenciones y rehabilitación especializadas.

¿Quiénes deben aplicar estas evaluaciones?

Las evaluaciones de la función visual después de un accidente cerebrovascular (ACV) deben ser realizadas por profesionales de la salud capacitados en neurología y oftalmología, así como por otros especialistas en rehabilitación y cuidado de pacientes con ACV. Algunos de los profesionales que pueden estar involucrados en la aplicación de estas evaluaciones incluyen:

  • Neurólogos:

Son especialistas en el diagnóstico y tratamiento de trastornos del sistema nervioso, incluidos los accidentes cerebrovasculares. Los neurólogos suelen ser responsables de evaluar la función neurológica global del paciente, incluida la función visual, y coordinar el tratamiento y la rehabilitación.

  • Oftalmólogos:

Los oftalmólogos son médicos especializados en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades y trastornos oculares. Pueden realizar evaluaciones detalladas de la agudeza visual, el campo visual, la motilidad ocular y otros aspectos de la función visual para detectar cualquier anomalía o déficit relacionado con el ACV.

  • Optometristas:

Los optometristas son profesionales de la salud especializados en evaluar la salud visual y prescribir correcciones visuales como lentes y terapia visual. Pueden ayudar en la evaluación de la agudeza visual y otras funciones visuales, así como en la prescripción de ayudas visuales y terapias para mejorar la función visual después de un ACV.

  • Terapeutas Ocupacionales y Fisioterapeutas:

Estos profesionales están capacitados en la rehabilitación de pacientes con ACV y pueden ayudar en la evaluación y el tratamiento de los déficits visuales relacionados con el ACV. Pueden trabajar en estrecha colaboración con oftalmólogos y neurólogos para desarrollar planes de tratamiento individualizados que aborden las necesidades específicas del paciente.

  • Personal de Enfermería y Terapeutas de Rehabilitación:

El personal de enfermería y los terapeutas de rehabilitación en hospitales y centros de rehabilitación también pueden participar en la evaluación de la función visual después de un ACV, bajo la supervisión de neurólogos y oftalmólogos. Pueden ayudar en la administración de pruebas y en la implementación de programas de rehabilitación visual diseñados para mejorar la función visual y la calidad de vida del paciente.

En resumen, la evaluación de la función visual después de un ACV requiere un enfoque multidisciplinario con la participación de varios profesionales de la salud, cada uno aportando su experiencia y conocimientos específicos para proporcionar una atención integral y personalizada al paciente.

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