Autor: Giovana Fermat Roldán
Ictus, infarto cerebral, embolia o derrame cerebral: ¿son lo mismo?
Es muy común escuchar frases como “tuvo un derrame cerebral”, “sufrió una embolia” o “le dio un infarto cerebral”. Aunque estos términos se usan con frecuencia como sinónimos, no todos significan exactamente lo mismo.
La confusión es comprensible y frecuente incluso entre pacientes bien informados. Por eso, en este artículo te explicamos de forma clara, segura y basada en evidencia médica qué significa cada término, cuál es el nombre correcto y por qué todos se relacionan con una misma condición médica.
El término médico correcto: Ictus o Evento Cerebrovascular (EVC)
Desde el punto de vista médico, el término correcto y más amplio es:
Ictus, también llamado Evento Cerebrovascular (EVC).
Un ictus ocurre cuando el flujo de sangre hacia una parte del cerebro se interrumpe o se reduce de forma súbita, o cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe. En ambos casos, las neuronas dejan de recibir oxígeno y nutrientes, lo que puede causar daño cerebral permanente si no se actúa rápidamente.
¿Por qué el cerebro es tan vulnerable?
Aunque el cerebro representa solo el 2 % del peso corporal, consume aproximadamente el 20 % del oxígeno y la sangre del cuerpo.
Además, no tiene reservas de energía, por lo que incluso unos minutos sin flujo sanguíneo pueden provocar daño irreversible.
Por esta razón, cualquier alteración en la circulación cerebral es una emergencia médica real.
Tipos de ictus: la clave para entender los distintos nombres
Desde el punto de vista clínico, existen dos grandes tipos de ictus:
1. Ictus isquémico (el más frecuente)
Representa aproximadamente el 75 % de los casos.
Ocurre cuando una arteria cerebral se tapa, impidiendo que la sangre llegue a una parte del cerebro. Si la falta de riego persiste, el tejido cerebral se daña y puede morir, lo que médicamente se denomina infarto cerebral.
Dentro del ictus isquémico existen dos mecanismos principales:
Trombosis cerebral
- El coágulo se forma dentro de una arteria del cerebro.
- Suele relacionarse con aterosclerosis (endurecimiento de las arterias).
- El daño depende del tamaño del vaso afectado y del tiempo sin tratamiento.
Embolia cerebral
- El coágulo se forma en otra parte del cuerpo (frecuentemente en el corazón).
- Viaja por el torrente sanguíneo hasta el cerebro.
- Es frecuente en personas con arritmias como la fibrilación auricular.
Importante:
El término “embolia” no es un diagnóstico completo por sí solo, sino una causa específica de ictus isquémico.
2. Ictus hemorrágico (derrame cerebral)
Representa aproximadamente el 25 % de los casos.
Ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe, provocando sangrado dentro del cerebro o en sus membranas. A este tipo de ictus es al que comúnmente se le llama “derrame cerebral”.
Tipos principales:
- Hemorragia intracerebral: sangrado dentro del tejido cerebral.
- Hemorragia subaracnoidea: sangrado alrededor del cerebro.
La sangre acumulada comprime el tejido cerebral, impide una adecuada oxigenación y puede provocar daño severo o incluso poner en riesgo la vida.

Entonces… ¿cuál nombre es correcto?
En términos médicos, el nombre más correcto y amplio es “ictus” o “evento cerebrovascular”, ya que engloba todos los trastornos que afectan de forma súbita la circulación del cerebro. El término infarto cerebral también es correcto y se utiliza cuando el daño ocurre por falta de riego sanguíneo, es decir, cuando una parte del cerebro deja de recibir oxígeno y nutrientes durante un tiempo suficiente para que el tejido se lesione de forma permanente.
Por su parte, la embolia no es un diagnóstico completo por sí sola, sino que describe una de las causas más frecuentes del ictus isquémico. En este caso, un coágulo se forma en otra parte del cuerpo, como el corazón, y viaja por el torrente sanguíneo hasta obstruir una arteria cerebral.
El término derrame cerebral, aunque es muy usado en el lenguaje cotidiano, se refiere específicamente al ictus hemorrágico, que ocurre cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe y provoca sangrado dentro del cráneo.
En resumen, todos estos términos se relacionan con un mismo problema de fondo —el ictus—, pero cada uno describe el mecanismo por el cual se produjo el daño cerebral, razón por la cual pueden usarse nombres distintos para un mismo evento dependiendo de su causa.
¿Cómo se diagnostica un ictus en la práctica médica?
El diagnóstico no se basa solo en los síntomas. En un entorno clínico real, el especialista evalúa:
- Exploración neurológica completa
- Tomografía computarizada (TAC) urgente
- Resonancia magnética (en casos seleccionados)
- Estudios de vasos cerebrales
- Evaluación cardiológica y de factores de riesgo
Este proceso permite diferenciar si el ictus es isquémico o hemorrágico, lo cual es crucial porque los tratamientos son completamente distintos.
Señales de alarma: acude a urgencias de inmediato si aparece alguno
Busca atención médica urgente si una persona presenta de forma súbita:
- Debilidad o parálisis de cara, brazo o pierna
- Dificultad para hablar o entender
- Pérdida de visión
- Mareo intenso o pérdida de equilibrio
- Dolor de cabeza súbito y muy intenso
El tiempo es cerebro: cada minuto cuenta.
¿Cuándo acudir con un especialista?
Debes consultar con un neurólogo si:
- Tú o un familiar tuvieron un ictus
- Existen secuelas neurológicas
- Hay factores de riesgo (hipertensión, diabetes, arritmias)
- Tienes dudas sobre prevención o rehabilitación
La valoración especializada permite reducir riesgos, prevenir recaídas y mejorar la calidad de vida.

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