Infarto Cerebral en Monterrey

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Primeros pasos tras un infarto cerebral

Cuando mi madre tuvo un infarto cerebral fue algo completamente inesperado para todos en la familia. Su aparición fue tan repentina que tardamos en identificar los primeros pasos tras el infarto cerebral. Pero justamente eso es lo peor de estas patologías: ocurren cuando menos te lo esperas e incluso en personas que no lo imaginas.

Así fue nuestro caso. Mi madre gozaba de buena salud, sin complicaciones ni nada de qué preocuparse, hasta que un día empezaron los dolores de cabeza, el hormigueo, los mareos y una completa pérdida del equilibrio y la coordinación.

Fue entonces cuando fui con ella al médico. Él nos refirió de urgencia al neurólogo para que realizara un diagnóstico preciso de qué era lo que realmente le sucedía. El diagnóstico fue rápido y con el tratamiento y la ayuda de todos en la familia mi madre pudo recobrar su vida.

No hay que descuidar los síntomas

A veces, estos síntomas aparecían sólo por unos minutos y después desaparecían por completo. Según el médico eran ataques transitorios, pero igual de peligrosos, ya que nos explicó que el infarto cerebral (Ictus) es una causa de muerte frecuente.

De hecho, hay mucha incidencia en personas de 40 a 45 años de edad y mucha más después de los 70 años (mi madre tenía 60 en ese entonces).

En nuestro caso, el neurólogo nos explicó que si hubiésemos tardado más en ir al médico mi madre hubiese sufrido de consecuencias graves e irreparables en su cerebro, y de esta forma perjudicar su vida para siempre, o incluso morir.

El tratamiento fue preciso

Después de todos los exámenes que el médico consideró pertinentes, nos informó que ciertamente habría medidas que tomar para que las secuelas de este daño no afectaran demasiado a mi madre, y solicitó la cooperación de todos en casa.

Al principio, ella estaba bastante angustiada. Temía ser una carga para nosotros, pero nuestro amor y apoyo incondicional hicieron que se adaptara a las terapias con la mejor disposición. Para ninguno fue fácil, pero pudimos hacerlo.

Se le recetaron tratamientos de fisioterapia para ayudarla con su movilidad. Esta rehabilitación física fue determinante en su recuperación. También fueron necesarias terapias de Estimulación Magnética Transcraneal, algo que no conocíamos para entonces.

El neurólogo me indicó que era un proceso no invasivo e indoloro que estimularía las zonas afectadas en el cerebro de mi madre. Yo la acompañé en todas las sesiones, y los resultados empezaron a notarse con el paso de las semanas. Para esto fue necesario seguir todas las indicaciones al pie de la letra.

Cuidados esenciales

Después de un tiempo, mi madre ya se sentía y veía mucho mejor. Estaba más alegre, dinámica, tal cual era ella. Sin embargo, el especialista nos hizo mucha insistencia en que por ningún motivo debíamos olvidar los cuidados de prevención.

Dejamos de fumar en la casa y mi mamá empezó a practicar deporte, al principio solo caminaba 20 minutos al día, luego empezó a hacer todo tipo de ejercicios (con mucho cuidado, claro). Al mismo tiempo, le ayudé a vigilar su peso y su alimentación, controlando la grasa, la sal y la ingesta de alcohol.

Y es que ir al médico a tiempo y seguir con disciplina sus indicaciones fue lo que salvó a mi madre… Hoy sigue con nosotros dándonos su amor, y nosotros cuidando de ella como se lo merece.

No importan las circunstancias, en
Neurocenter siempre tenemos algo para ti.

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