¿Qué hacer si alguien muestra signos de un infarto cerebral?
Autor: Giovana Fermat Roldán

Un infarto cerebral, también conocido como accidente cerebrovascular (ACV), es una de las emergencias médicas más graves. El tiempo es un factor crucial cuando se trata de la atención a esta condición. La rapidez con la que se actúe puede marcar la diferencia entre la recuperación o secuelas permanentes. Es fundamental que todos, incluso aquellos sin formación médica, sepan reconocer los signos y síntomas de un infarto cerebral y cómo actuar en esos primeros momentos.
Signos de un infarto cerebral: ¿Cómo identificarlo?
Los síntomas de un infarto cerebral pueden variar dependiendo de la parte del cerebro que se vea afectada, pero algunos de los más comunes incluyen:
- Debilidad repentina en la cara, brazo o pierna, especialmente de un solo lado del cuerpo.
- Confusión repentina o dificultad para hablar o comprender el habla. La persona puede tener problemas para entender o formar oraciones, o puede hablar de manera incoherente.
- Dificultad para caminar, mareo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación.
- Pérdida de la visión en uno o ambos ojos.
- Dolor de cabeza repentino e intenso, sin causa aparente, especialmente si va acompañado de otros síntomas.
Es importante notar que estos síntomas pueden aparecer de manera repentina y varían en intensidad. Si cualquiera de estos signos se presenta, es esencial actuar con rapidez.
Pasos a seguir en caso de sospecha de un infarto cerebral
Reconocer los síntomas de manera rápida:
Utilice la regla FAST (por sus siglas en inglés: Face, Arms, Speech, Time) para identificar los síntomas:
- F (Face):
Pida a la persona que sonría. Si la sonrisa está caída o asimétrica, esto podría ser un signo de un infarto cerebral.
- A (Arms):
Pida a la persona que levante ambos brazos. Si uno de los brazos cae o no puede levantarlo, es un signo de debilidad.
- S (Speech):
Pida a la persona que repita una frase sencilla. Si tiene dificultad para hablar o su habla suena confusa, es un indicio de que algo no está bien.
- T (Time):
Si observa cualquiera de estos signos, marque el momento exacto y llame a los servicios de emergencia inmediatamente. El tiempo es un factor crítico, y cada minuto cuenta.

Llamar a emergencias de inmediato:
Si sospecha que alguien está teniendo un infarto cerebral, llame de inmediato a los servicios de emergencia (911 o el número de urgencias en su país). Es esencial que el paciente reciba atención médica lo antes posible. Mientras espera la llegada de los paramédicos, evite que la persona se mueva o haga esfuerzos innecesarios. Mantener a la persona lo más tranquila posible es clave.
No administrar medicamentos:
Aunque puede ser tentador administrar medicamentos a la persona (como aspirinas u otros), no debe hacerlo sin la supervisión de un médico. Algunos medicamentos pueden ser perjudiciales dependiendo del tipo de infarto cerebral y podrían empeorar la situación.
Mantener a la persona cómoda:
Si la persona está consciente, intente mantenerla lo más cómoda posible. Colóquela en una posición en la que pueda respirar con facilidad y evitar el estrés. Si está inconsciente, colóquela de lado, en una posición de recuperación, para evitar que se atragante en caso de vómito.
Prepararse para proporcionar información importante:
Cuando llegue el equipo de emergencia, es crucial que pueda proporcionar información precisa y relevante. Indique:
- El momento exacto en que comenzaron los síntomas (esto es clave para determinar las opciones de tratamiento, como los medicamentos trombolíticos que deben administrarse en las primeras horas).
- Cualquier condición médica relevante (como hipertensión, diabetes, antecedentes de ACV, etc.).
- Si la persona toma medicamentos específicos, como anticoagulantes.
Por qué la rapidez es esencial en el tratamiento de un infarto cerebral
El infarto cerebral ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo a una parte del cerebro, ya sea por un coágulo (infarto cerebral isquémico) o por la rotura de un vaso sanguíneo (infarto cerebral hemorrágico). En cualquier caso, el cerebro comienza a sufrir daño en minutos. Si la interrupción del flujo sanguíneo se resuelve rápidamente, a través de intervenciones médicas como la administración de trombolíticos o procedimientos quirúrgicos, se puede evitar un daño irreversible y mejorar las posibilidades de recuperación.
Las primeras horas son fundamentales. Después de las 3 horas del inicio de los síntomas, el riesgo de daño cerebral es mucho mayor, y el tratamiento puede ser menos eficaz. Los estudios demuestran que por cada minuto que pasa sin recibir atención, se pierden miles de neuronas, lo que afecta directamente las funciones cognitivas, motoras y sensoriales.
Prevención de futuros infartos cerebrales
Después de haber sobrevivido a un infarto cerebral, es esencial tomar medidas para prevenir otro. Esto puede incluir:
- Controlar los factores de riesgo como la hipertensión, el colesterol elevado y la diabetes.
- Mantener una vida activa, realizando ejercicio regular.
- Adoptar una dieta saludable y equilibrada.
- Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
- Seguir el tratamiento médico y las recomendaciones de su neurólogo.
Factores de riesgo modificables
Estos son factores que las personas pueden cambiar o controlar con intervenciones adecuadas, como cambios en el estilo de vida o mediante tratamiento médico:
- Hipertensión (presión arterial alta)
La hipertensión es el principal factor de riesgo para un infarto cerebral. La presión arterial alta ejerce presión sobre las arterias, lo que puede dañar las paredes de los vasos sanguíneos y facilitar la formación de coágulos que interrumpen el flujo sanguíneo al cerebro. Controlar la hipertensión mediante dieta, ejercicio y medicación puede reducir significativamente el riesgo de sufrir un ACV.
- Enfermedad cardíaca
Las afecciones cardíacas, como la fibrilación auricular (latidos irregulares del corazón), las enfermedades de las válvulas cardíacas y la insuficiencia cardíaca, aumentan el riesgo de infarto cerebral. Estas condiciones pueden favorecer la formación de coágulos sanguíneos que pueden viajar al cerebro y bloquear el flujo sanguíneo.
- Colesterol alto
El colesterol elevado puede causar la acumulación de placas en las arterias, un proceso conocido como aterosclerosis. Estas placas pueden obstruir el flujo sanguíneo o romperse y formar coágulos que bloquean el paso de sangre al cerebro. Mantener los niveles de colesterol dentro de un rango saludable es esencial para la prevención de ACV.
- Consumo excesivo de alcohol
El consumo excesivo de alcohol eleva la presión arterial y puede llevar a arritmias cardíacas, ambos factores de riesgo para un ACV. Limitar el consumo de alcohol a niveles moderados, según las pautas de salud, es crucial para la prevención.
- Dieta poco saludable
Una dieta alta en grasas saturadas, sal y azúcares puede contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y obesidad, todos factores que incrementan el riesgo de un infarto cerebral. Adoptar una dieta balanceada y rica en frutas, verduras, granos enteros y grasas saludables es clave para reducir este riesgo.
Factores de riesgo no modificables
Aunque algunos factores de riesgo no pueden modificarse, conocerlos puede ayudar a tomar medidas preventivas en otras áreas.
- Edad avanzada
El riesgo de sufrir un infarto cerebral aumenta significativamente con la edad. A partir de los 55 años, el riesgo de sufrir un ACV se incrementa, especialmente en personas con otros factores de riesgo. Aunque no se puede controlar la edad, las personas mayores deben ser más vigilantes sobre otros factores de riesgo y seguir las recomendaciones médicas para controlarlos.
- Género
Los hombres tienen un mayor riesgo de sufrir un infarto cerebral a edades tempranas, pero las mujeres tienen una mayor probabilidad de sufrir un ACV después de la menopausia. Esto se debe a los cambios hormonales que ocurren en esa etapa de la vida, aunque otros factores como la hipertensión y la diabetes también influyen en el riesgo en las mujeres.
- Historial familiar y genética
Las personas que tienen antecedentes familiares de infarto cerebral o de enfermedades cardíacas están en un mayor riesgo de sufrir un ACV. La predisposición genética no puede modificarse, pero las personas con antecedentes familiares de infarto cerebral deben estar más alerta a otros factores de riesgo y seguir las pautas de prevención.
Conclusión
Si alguien presenta signos de un infarto cerebral, el tiempo de reacción es vital. Reconocer rápidamente los síntomas y llamar a emergencias puede salvar una vida y reducir el impacto a largo plazo de esta grave condición. Siempre recuerde que, en casos de ACV, el tiempo es cerebro. Cuanto antes se reciba atención médica, mejores serán las posibilidades de una recuperación exitosa.
