Infarto Cerebral en Monterrey

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¿Se puede prevenir un infarto cerebral?

El Ictus, representa la segunda causa de muerte y la tercera causa de discapacidad en el mundo y aunque sí se ha logrado disminuir el número de muertes, la taza de discapacidad va en aumento, de ahí la importancia de buscar prevenir el infarto cerebral.

La prevención y acción oportuna ante un evento de esta naturaleza, resultan de gran importancia para reducir el impacto en la persona que lo sufre y su entorno familiar y social.

Cuando se produce un infarto cerebral existen diversos factores de riesgo involucrados, y aunque muchos son inevitables, la gran mayoría son factores que podemos modificar antes de que se presente el evento cerebrovascular.

Entonces, sí, en cierta medida es posible prevenir un infarto cerebral al reducir los factores de riesgo, pues modificar nuestro estilo de vida puede marcar la diferencia.



Entre los factores de riesgo modificables podemos enumerar:

  • La Hipertensión arterial mal controlada. Es necesario llevar un control cuidadoso y apegarse al tratamiento en caso de padecerla.

  • El tabaquismo. La nicotina y el monóxido de carbono de los cigarros altera el sistema cardiovascular. Además, la combinación de tabaquismo y anticonceptivos orales conlleva un riesgo aún mayor.

  • La diabetes. Es importante tratarla en caso de que esté presente o evitar su aparición con una dieta saludable.

  • Una dieta poco saludable. Es recomendable optar por alimentos que mejoren nuestra salud cardíaca y cerebral. Se ha visto que consumir cinco o más porciones de frutas y vegetales al día reduce el riesgo de ictus.

  • La inactividad. Debemos incluir al menos 30 minutos de actividad física la mayoría de los días.

  • El sobrepeso y obesidad. Se ha observado que disminuir tan poco como 5 a 10 libras reduce el riesgo cardiovascular.

  • Los niveles de colesterol alto. Esto puede fomentar el desarrollo de trombos.

  • Las enfermedades arteriales. El desarrollo de ateroesclerosis permite la aparición de trombos y émbolos que pueden llegar al cerebro.

Claro que también existen aquello factores de riesgo que se escapan de nuestro control como:

  • Edad: El riesgo de ictus se dobla cada diez años después de los 55.

  • Historia familiar de accidente cerebrovascular: Padres, abuelos o hermanos, especialmente antes de los 65 años.

  • Raza: Los afroamericanos tienen un riesgo mucho más elevado, sobre todo por su mayor riesgo de padecer hipertensión arterial, diabetes y obesidad.

  • Sexo: Las mujeres tienen mayor riesgo de sufrir ictus debido a situaciones como el embarazo, historia de preeclampsia/eclampsia y diabetes gestacional, uso de anticonceptivos orales y terapia hormonal postmenopáusica.

  • Accidente cerebrovascular previo: El riesgo se incrementa con la existencia de episodios previos y también por ataques isquémicos transitorios.

En base a esta información podemos aconsejarte que:

  • No fumes y evita lugares con humo de cigarro.

  • Mejora tus hábitos alimenticios, incluyendo comidas bajas en grasas saturadas, grasas trans, sodio y azúcares agregados.

  • Realiza actividad física.

  • En caso de recibir tratamiento farmacológico, cúmplelo al pie de la letra.

  • Mide tu tensión arterial regularmente y en caso de que esté elevada manéjala con tu médico.

  • Asegúrate que tus niveles de glucosa sean adecuados, si no lo son modifica tu dieta.

  • Alcanza y mantén un peso saludable.

  • Disminuye tus niveles de estrés

  • Busca apoyo emocional cuando lo necesites. Hablar hace la diferencia.

  • Acude a controles médicos regulares.
Si mejoras tu estilo de vida a uno más saludable, puedes obtener diversos beneficios para tu salud, y prevenir complicaciones en tu vida adulta que limiten tu vida. Si deseas agendar una cita. Llámanos. Juntos podemos lograr tu recuperación.

No importan las circunstancias, en
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