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¿Cuáles con los síntomas de un microinfarto cerebral?

Un microinfarto cerebral, también conocido como accidente isquémico transitorio (AIT), se caracteriza por ser una interrupción breve y temporal del flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro. Aunque los síntomas pueden ser similares a los de un infarto cerebral más extenso, en el caso de un microinfarto, estos síntomas suelen durar solo unos minutos y rara vez se extienden más allá de las 24 horas. Aquí se describen los síntomas más comunes de un microinfarto cerebral:

  • Debilidad o parálisis:

Se puede presentar especialmente en un lado del cuerpo, afectando la cara, el brazo o la pierna. La persona podría notar que uno de los lados de su rostro se cae o que tiene dificultad para levantar uno de sus brazos.

  • Problemas del habla:

Puede incluir dificultad para hablar, entender lo que otros dicen, o problemas para formular palabras correctamente. La persona afectada podría hablar con palabras entrecortadas o tener dificultad para encontrar las palabras adecuadas.

  • Alteraciones visuales:

Puede haber pérdida repentina de la visión en uno o ambos ojos, o visión doble.

  • Dificultad para caminar:

Descoordinación y pérdida del equilibrio pueden ocurrir, lo que hace difícil caminar o mantenerse en pie sin ayuda.

  • Mareos o vértigo:

Una sensación de girar o de movimiento que puede ser bastante intensa.

  • Dolor de cabeza severo:

Un dolor de cabeza repentino e inexplicable, que puede ser muy intenso, diferente a los dolores de cabeza habituales que pueda experimentar la persona.

Es crucial recordar que cualquier síntoma de un microinfarto cerebral es una señal de alerta que no debe ignorarse. Aunque los síntomas puedan desaparecer, esto no significa que el riesgo haya pasado. De hecho, un microinfarto cerebral puede ser un precursor de un infarto cerebral más grave. Por ello, es fundamental buscar atención médica inmediata ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, ya que el tratamiento temprano puede ser decisivo para prevenir un daño cerebral más extenso y mejorar los resultados a largo plazo.

¿Cuáles son las causas de este evento?

Las causas de un microinfarto cerebral, o accidente isquémico transitorio (AIT), están relacionadas principalmente con factores que interrumpen el flujo sanguíneo al cerebro. Estos eventos sirven como señales de advertencia de posibles problemas cerebrovasculares mayores. Aquí se detallan algunas de las causas más comunes:

  • Aterosclerosis:

La acumulación de placas de colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias (aterosclerosis) puede estrechar los vasos sanguíneos, reduciendo el flujo de sangre al cerebro. Pequeños fragmentos de estas placas pueden desprenderse y bloquear temporalmente una arteria cerebral.

  • Coágulos de sangre:

Los coágulos de sangre que se forman en otras partes del cuerpo, como el corazón o las arterias carótidas (las principales arterias que suministran sangre al cerebro), pueden viajar al cerebro y bloquear temporalmente una arteria. Esto es especialmente común en personas con arritmias cardíacas, como la fibrilación auricular, o en aquellas que han sufrido recientemente una cirugía cardíaca.

  • Enfermedad de pequeños vasos:

Esta condición afecta los vasos sanguíneos más pequeños del cerebro, causando daño y obstrucción debido a condiciones de salud crónicas como la diabetes y la hipertensión arterial.

  • Estenosis arteriales:

El estrechamiento de las arterias debido a la acumulación de placa o a otras condiciones puede reducir el flujo sanguíneo al cerebro. La estenosis de las arterias carótidas es un ejemplo común.

  • Cambios en la coagulación de la sangre:

Algunos trastornos hematológicos que aumentan la tendencia de la sangre a coagularse pueden provocar AIT. Esto incluye condiciones como la policitemia (un aumento en el número de células sanguíneas, lo que espesa la sangre) y ciertos trastornos de coagulación.

  • Factores de riesgo modificables:

El tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la falta de ejercicio, una dieta poco saludable, y la obesidad también contribuyen al riesgo de desarrollar aterosclerosis y otros problemas vasculares que pueden llevar a un AIT.

Reconocer y manejar estos factores de riesgo es fundamental para prevenir un microinfarto cerebral y problemas más graves asociados. Las intervenciones pueden incluir cambios en el estilo de vida, medicamentos para controlar la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto, y en algunos casos, procedimientos para despejar o reparar las arterias obstruidas. La atención médica temprana y el seguimiento regular son esenciales para minimizar el riesgo y mantener la salud cerebral a largo plazo.

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