Infarto Cerebral en Monterrey

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¿Cuál es el tiempo de vida después de un infarto cerebral?

La enfermedad vascular cerebral (EVC) es un problema de salud pública. De acuerdo con la organización mundial de la salud, la EVC constituye la segunda causa global de muerte (9.7%), de las cuales 4.95 millones ocurren en países con ingresos medios y bajos. 

La enfermedad vascular cerebral (EVC) o infarto cerebral, es un síndrome clínico caracterizado por el rápido desarrollo de signos neurológicos focales, que persisten por más de 24 horas, sin otra causa aparente que el origen vascular.

Clasificación de la enfermedad vascular cerebral

Se clasifica en 2 subtipos:

Isquemia:

La isquemia cerebral es la consecuencia de la oclusión de un vaso y puede tener manifestaciones transitorias (ataque isquémico transitorio) o permanentes, lo que implica un daño neuronal irreversible.

Dentro de la isquemia cerebral, el ataque transitorio no existe daño neuronal permanente. Se define como síntomas no mayores a 60 min, que tiene recuperación espontánea, y dentro de los estudios de imagen sin evidencia de lesiones.

Hemorragia:

En la hemorragia intracerebral (HIC) la rotura de un vaso da lugar a una colección hemática en el parénquima cerebral o en el espacio subaracnoideo.  

Estudios recientes muestran que los pacientes tienen mayor riesgo de desarrollar un infarto cerebral (IC) en las 2 semanas posteriores, por lo que se han diseñado escalas de estratificación de riesgo.

– Subtipos de infarto cerebral

Pueden subdividirse con base en diferentes parámetros;

1) anatómico; circulación anterior o carotídea y circulación posterior o vertebrobasilar.

2) de acuerdo con el mecanismo que lo produce, lo que permite establecer medidas de prevención secundaria.

¿Cómo se produce el infarto cerebral?

Dentro del cerebro contamos con diferentes formas de irrigación que nos proporcionan el adecuado flujo sanguíneo, cuando sucede la oclusión de un vaso cerebral, lleva a la consecuencia de la disminución de la irrigación y se desencadena una cascada de eventos bioquímicos que inicia con la pérdida de energía y que termina en muerte neuronal.

Después de la oclusión, el núcleo central se rodea por un área de disfunción causada por alteraciones metabólicas e iónicas, con integridad estructural conservada, a lo que se denomina “penumbra isquémica”.

Síntomas presentes en los eventos cerebrovasculares

La principal característica clínica es la aparición súbita del déficit neurológico focal, aunque ocasionalmente puede presentarse con progresión escalonada o gradual. Las manifestaciones dependen del sitio de afección cerebral, frecuentemente son unilaterales e incluyen alteraciones del lenguaje, del campo visual, debilidad hemicorporal y pérdida de la sensibilidad.

El reconocimiento temprano de los síntomas de un Evento Vascular Cerebral (EVC) es crucial para buscar atención médica inmediata y minimizar el impacto en la salud. Aquí te presento una descripción detallada de los síntomas más comunes asociados con un EVC:

1. Pérdida de Fuerza o Entumecimiento Facial, Brazo o Pierna:

Uno de los signos distintivos de un EVC es la pérdida súbita de fuerza o sensación en un lado del cuerpo, que puede manifestarse como caída de la comisura de la boca, incapacidad para levantar un brazo o dificultad para caminar.

2. Dificultades para Hablar o Entender:

Las personas que experimentan un EVC pueden tener dificultades para hablar, expresarse coherentemente o entender el lenguaje. Esto puede manifestarse como confusión repentina, habla incomprensible o incapacidad para seguir una conversación.

3. Pérdida Repentina de Visión:

La visión puede afectarse repentinamente en uno o ambos ojos. Puede presentarse visión borrosa, pérdida parcial o total de la visión en un ojo, o visión doble.

4. Dolor de Cabeza Severo y Repentino:

Un dolor de cabeza repentino y severo, a menudo descrito como el peor de la vida de la persona, puede ser un síntoma de un EVC. Este dolor de cabeza puede ir acompañado de otros síntomas neurológicos.

5. Dificultades para Caminar y Coordinar Movimientos:

Las personas que sufren un EVC pueden experimentar dificultades para mantener el equilibrio, caminar recto o coordinar movimientos, lo que se traduce en una marcha inestable o tambaleante.

6. Mareos o Pérdida del Equilibrio:

La sensación de mareo repentino, desequilibrio o vértigo sin una causa aparente puede ser un indicador de un EVC, especialmente si se acompaña de otros síntomas neurológicos.

7. Problemas de Coordinación y Dificultad para Tragar:

La pérdida de coordinación motora fina y la dificultad para tragar pueden ser síntomas de un EVC. Estos problemas pueden manifestarse como torpeza al agarrar objetos o al tratar de ingerir alimentos.

Causas del infarto cerebral

Los infartos cerebrales pueden subdividirse con base en diferentes parámetros

  • Aterosclerosis de grandes vasos.

Es el mecanismo más frecuente. El IC secundario a aterosclerosis es el resultado de la oclusión trombótica (aterotrombosis) o tromboembólica (embolismo arteria-arteria) de los vasos. Debe sospecharse en pacientes con factores de riesgo vascular y puede confirmarse a través de Doppler carotídeo, angioresonancia (AIRM) o angiotomografía (ATC) y en algunos casos con angiografía cerebral.

  • Cardioembolismo.

Se debe a la oclusión de una arteria cerebral por un embolo originado a partir del corazón. Se caracteriza por: signos neurológicos de aparición súbita con déficit máximo al inicio (sin progresión de síntomas y mejoría espontánea).

  • Enfermedad de pequeño vaso cerebral.

Se da en alrededor de 25% de todos los infartos cerebrales. Los principales factores de riesgo asociados a son hipertensión arterial (HAS) y diabetes mellitus. Aunque se han descrito por lo menos 20 síndromes lacunares, los 5 más frecuentes son: hemiparesia motora pura, síndrome sensitivo puro, síndrome sensitivo-motor, disartria-mano torpe y hemiparesia atáxica.

  • Otras causas:

Se presentan principalmente en menores de 45 años, aunque no son exclusivas de este grupo. Las más frecuentes son vasculopatías no aterosclerosis como; disección arterial cérvico-cerebral (DACC), fibrodisplasia muscular, enfermedad de Takayasu, vasculitis del sistema nervioso central (SNC). Puede manifestarse con síntomas locales, IC o ser asintomática.

¿Cómo se aborda el infarto cerebral?

En el paciente con sospecha de infarto cerebral, los estudios de imagen son indispensables; la tomografía axial (TC) simple es el estudio de elección ya que es accesible y rápido. Tanto la tomografía como la imagen de resonancia magnética (IRM) tienen una alta sensibilidad, aunque la resonancia magnética puede detectar infartos cerebrales aún en fases hiperagudas y los localizados en la circulación posterior. 

También, dentro de la valoración del paciente en la fase aguda son necesarios también los siguientes estudios: glucosa sérica (la hipo e hiperglucemia son simuladores del IC), biometría hemática y tiempos de coagulación y electrocardiograma.

Cuando se logra llegar al diagnóstico clínico, se debe de cuantificar mediante varias escalas, ya que nos ayuda a valorar la gravedad del paciente. La escala de los Institutos Nacionales de la Salud (NIHSS) es la más utilizada. Se basa en 11 parámetros que reciben un puntaje de entre 0 a 4. Su resultado oscila de 0 a 39 y según la puntuación se cataloga la gravedad en varios grupos: ≤ 4 puntos: déficit leve; 6-15 puntos: déficit moderado; 15-20 puntos: déficit importante; y > 20 puntos: grave.

Tratamiento de la enfermedad

El único tratamiento de eficacia probada durante la fase aguda es la administración de activador tisular del plasminógeno humano (rt-PA) intravenoso. Las medidas generales como el manejo de soluciones, de la presión arterial, de la glucosa y de las complicaciones tempranas, logran disminuir la morbimortalidad, por lo que resultan de gran importancia.

 ¿Cómo podemos prevenir y modificar el inicio de la enfermedad?

A través de acciones preventivas que nos ayuden a modificar la evolución de la enfermedad. En este caso, son de especial importancia el manejo de la HAS, diabetes y dislipidemia. de especial importancia el manejo de la HAS, diabetes y dislipidemia.  

Los antiagregantes plaquetarios constituyen la piedra angular en los Infartos cerebrales por aterosclerosis; aspirina a dosis de 75 a 325 mg, clopidogrel 75 mg, y la combinación de aspirina más dipiridamol de liberación prolongada.    

Las estatinas reducen los niveles de colesterol total y de lipoproteína de baja densidad, y tienen diferentes efectos pleiotrópicos, la principal evidencia es con atorvastatina 80 mg/día. Se recomienda mantener en forma indefinida el uso de estatinas ya que existe evidencia que su suspensión se asocia a riesgo de recurrencia de eventos vasculares.

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